No es exagerado decir que Marcel Duchamp (1887-1968) es uno de los artistas más importantes de toda la historia del arte. Con una serie de gestos transformó la idea que se tenía del arte desde, al menos, el siglo XIII. Evidenció algo que hoy suena trillado, aunque algunos aún nieguen aceptarlo: cualquier cosa puede ser arte. Acercó así, de manera inequívoca, el arte a nuestra cotidianidad. Si se prefiere: erradicó la frontera entre arte y vida.

duchamp

De manera casi paradójica —aunque si se piensa bien de manera muy lógica—, fue un gran bartebly. Como ha señalado Enrique Vila-Matas, Duchamp fue un miembro destacado de ese grupo selecto de creadores que se niegan a producir. Se sabe: en un punto, tuvo a bien abandonar la práctica artística para dedicarse a jugar ajedrez. En este sentido (y de manera doble), es un maestro de vida.

Aquí recopilamos una serie de dichos del propio Duchamp, que pueden ser leídos a manera de guías para vivir artísticamente.


Espero que algún día sea posible vivir sin estar obligado a trabajar

Nunca he sufrido una enfermedad grave, melancolía o neurastenia. No he conocido el esfuerzo de estar produciendo, pintar nunca ha sido una salida para mí. Nunca he tenido la presión de expresarme. Nunca he tenido esa clase de necesidades, dibujar en la mañana, tarde y noche, hacer bocetos, etcétera. No puedo decir nada más. No me arrepiento de nada.

Uno es pintor porque quiere ser libre; porque no quiere ir a una oficina cada mañana.

Nunca he confiado en aceptar fórmulas establecidas o copiar, o ser influenciaste hasta el punto de repetir algo que vi la noche anterior en el aparador de una galería.

Desde Courbet se cree que la pintura está dirigida a la retina. Esto era un error de todo el mundo. ¡El temblar de la retina! Antes, la pintura tenía otras funciones: podía ser religiosa, filosófica, moral. ¡Si tan sólo tuviera la oportunidad de tomar una actitud antiretinal!, pero desafortunadamente, esto no ha cambiado mucho; nuestro siglo entero es completamente retinal, excepto por los surrealistas, que intentaron, de alguna manera, ir fuera de eso. ¡Y, sin embargo, no pudieron ir muy lejos! A pesar del hecho de que Breton cree juzgar desde un punto de vista surrealista, muy en el fondo el tipo todavía está interesado en pintar en el sentido retinal. ¡Es absolutamente ridículo! Esto tiene que cambiar; no siempre ha sido así.

La idea del “azar”, que mucha gente relacionaba con el tiempo, me interesó también. La intención consistía, principalmente, en olvidar la mano, debido a que, fundamentalmente, hasta tu mano es parte del azar.

La elección de los readymades está siempre basada en la indiferencia visual y al mismo tiempo en la carencia total de buen o mal gusto.

Anti-arte. Se trababa básicamente de cuestionar el comportamiento del artista, tal y como lo concebían desde fuera. Lo absurdo de la técnica, de las cosas tradicionales.

No me interesaba exponer, ni crear una obra ni vivir una vida de pintor.

Cuando voy a un museo nunca siento sorpresa, azoro ni curiosidad ante un cuadro. Nunca. Me refiero a los maestros, las cosas viejas…

Los hombres son mortales y también las pinturas.

En la producción de cualquier genio, un gran pintor o un gran artista, hay solamente cuatro o cinco cosas que realmente cuentan en su vida; el resto es tan sólo relleno cotidiano

Sueño con la rareza, con lo que pueda distinguirse como una estética superior.

Si alguien, cualquier genio viviera en el corazón de África haciendo pinturas extraordinarias diariamente, sin alguien que las viera, no existiría. Poniéndolo de otra manera, el artista sólo existe si es conocido, consecuentemente, uno puede contemplar la existencia de cien genios que son suicidas, que se matan a sí mismos, que desaparecen porque no supieron qué hacer para ser conocidos, para impulsarse y ser famosos.

Creo fuertemente en el aspecto del artista como “medio”; el artista hace algo, luego es reconocido por intervención del público, del espectador, así después de inserta en la posteridad.

Una obra está hecha con la admiración que le otorgamos.

En el fondo soy enormemente flojo. Me gusta vivir, respirar más que trabajar.

La familia te obliga a abandonar tus verdaderas ideas, a cambiarlas por aquellas en las que la familia cree: la sociedad y toda esa parafernalia.

Yo no espero nada, no necesito nada. Vivir es más una cuestión de cuánto gasta que de cuánto gana. Uno debe saber con cuánto puede vivir.

Tienes que verte a ti mismo como uno entre seis mil pintores, pase lo que pase.

Los happenings han introducido en el arte un elemento que nadie había puesto había puesto ahí: el aburrimiento. ¡Hacer una cosa para aburrir a la gente es algo que nunca imaginé! Y es una lástima, porque es una idea hermosa.

No creo en el aspecto esencial del arte. Uno podría crear una sociedad que rechazara el arte; los rusos no estaban lejos de hacerlo.

A pesar de ti mismo, cuando eres un ateo, te impresiona el hecho de que vas a desaparecer completamente. Yo no quiero otra vida, o metempsicosis.

Descansar de nada, ya que uno siempre está cansado, hasta de existir.

 


Todas las citas provienen de:

Pierre Cabanne. Conversando con Marcel Duchamp. México: Alias, 2006. Las traducción es un esfuerzo colectivo realizado por Damián Ortega, Richard Moszka, Manuel Rocha, Laureana Toledo, Abraham Cruzvillegas y María Gutiérrez.