Tarde o temprano, toda investigación histórica se enfrenta al momento de cerrar los libros abiertos, ignorar la última bibliografía el tema y (quizás esto tendría que haber sido antes, pero la tentación es irresistible) decidir con humildad que el tema de estudio elegido no hablará de los grandes fenómenos del acontecer humano. Si acaso, apenas enunciará algunas estructuras y abrirá nuevos espacios para preguntas; el investigador no puede olvidar la particularidad de su tema en términos de las fuentes que usa, del contexto en que investiga y del andamiaje interpretativo que acompaña cada paso que da.

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Con esto en mente es que despedimos el espacio de La Rotativa. Originalmente éste acompañaba una investigación sobre la vida intelectual mexicana, en particular durante la segunda mitad del siglo XX, que resultó en el libro El intelectual mexicano: una especie en extinción (Taurus, 2015). Sin embargo, constantemente nos veíamos arrastrados por las ganas de encontrar, definir y categorizar todas las ideas y conceptos alcanzables. La empresa era claramente imposible, pero nos llevó a investigar las metáforas según Ricoeur, la idea del amor de diversos pensadores, las migraciones al norte del país en el siglo XVI para trabajar, lo que pensaba José Martí sobre el abstencionismo en México, la presencia de las cigarras en la historia cultural, un terrible castigo al olvido en el siglo XIV, entre muchas otras cosas. Con la misión de nutrir este espacio dimos rienda suelta a muchas curiosidades y encontramos en las libres asociaciones de ideas un método tan serio como la creación de fichas bibliográficas. 

Hoy decidimos volver a la especificidad y a la construcción de estados de la cuestión para indagar temas sobre los que auténticamente no sabemos nada. Seguramente esto es producto de las idas y venidas de las preguntas sobre lo que nos rodea —y ojalá sea también síntoma de que podemos cambiar de intereses con la más absoluta ingenuidad y libertad. Sostenemos que esa empresa es interesante cuanto más se comparta y disponga a la crítica, por lo que buscaremos cómo seguir comunicando. Por lo pronto, agradecemos a la revista Nexos por albergar este espacio y ayudarnos a compartir nuestras intuiciones. Pero, sobre todo, queremos darle las gracias a todos los lectores que tuvo La Rotativa lo largo de estos tres años.