El más reciente libro de John Gray, El silencio de los animales. Sobre el progreso y otros mitos modernos, acaba de ser publicado en español por la editorial Sexto Piso. Aparece en un momento especialmente adecuado en el mundo de habla hispana : sus ideas nos interpelan de manera directa. Singularmente, si bien a nuestros países los azotan los más terribles males, no hemos presenciado el surgimiento de un cuestionamiento explícito y terminante de la noción de progreso. Es claro que las cosas están mal y muchos lo han denunciado enfáticamente. Sin embargo, nadie ha dado el paso siguiente: la articulación de un pensamiento pesimista. Tal vez las preguntas estén latentes en el corazón de muchos, pero no han sido pronunciadas públicamente: ¿y si las cosas no mejoran? ¿y si los acontecimientos no se encaminan hacia un fin deseable? ¿y si no progresamos nunca?

Parecería incluso que, en estos momentos de violencia atroz, la idea del progreso cobra una fuerza mayor. Increíblemente, aún quedan quienes defienden que hemos progresado y que lo seguiremos haciendo. Estamos faltos de pesimistas, incrédulos frente a la opinión generalizada de que nuestra situación mejorará. Ante esta ausencia, el nuevo libro de Gray constituye un verdadero oasis: una fuente de la cual abrevar.

Gray procede de una manera singular. Más que exponer una serie de argumentos sistemáticamente, da forma a sus ideas a través de la crítica de otros autores (de Sigmund Freud a Richard Jefferies, pasando por Leon Festinger). Por ello, nos negamos a comentarlo como normalmente se haría. No queremos reducirlo a un discurso que es contrario a su propio discurso, y por eso decidimos mejor presentar una selección de ideas que nos parece condensan la propuesta de Gray.

“La historia puede ser una sucesión de absurdos, tragedias y crímenes, pero –todos insisten en decir– el futuro todavía puede ser mejor que cualquier pasado.”

“Para aquéllos que viven dentro de un mito, éste parece un hecho obvio. El progreso humano es un hecho obvio.”

“Si bien en la ciencia y en la tecnología el progreso se acumula, en la política y en la ética, el progreso es cíclico.”

“Como la música barata, el mito del progreso levanta los ánimos y entumece el cerebro.”

“El hecho de que no hay indicio alguno de la llegada de la humanidad racional sólo hace que los humanistas se aferren más fervientemente a la convicción de que la humanidad será algún día redimida de la sinrazón.”

“Al igual que los creyentes en los platillos volantes, los humanistas interpretan los acontecimientos que no han tenido lugar de una forma que confirme su fe.”

“Hoy en día, la no creencia debería comenzar por cuestionarse no la religión, sino la fe secular.”

“Los mitos no son arquetipos eternos petrificados en algún lugar fuera del tiempo. Son melodías momentáneas que suenan en la mente. Parecen venir de ninguna parte, se quedan con nosotros durante un rato y después se van.”

“La única posibilidad de liberar la mente humana de los mitos no la ofrece la ciencia, y menos la filosofía, sino los momentos de contemplación.”

“La contemplación puede ser entendida como una actividad que no tiene por objetivo cambiar o comprender el mundo, sino simplemente dejarlo estar.”

“La contemplación sin dios es una condición más radical y efímera: un alivio temporal en este mundo tan excesivamente humano, sin nada concreto en mente.”

John Gray. El silencio de los animales. Sobre el progreso y otros mitos modernos. Traducción de José Antonio Pérez del Camino. Editorial Sexto Piso, 2013.

 

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