Aprovechando que vienen la fiestas patrias, quisiéramos recordar aquí a una figura central (aunque también terriblemente controvertida) de la historia intelectual y del periodismo en nuestro país: Francisco Severo Maldonado.

Empecemos, una vez más, con la historia de siempre. Tras levantarse en armas la madrugada de 16 de septiembre de 1810, los insurgentes emprendieron una campaña militar. En apenas un par de meses tomaron Celaya, Salamanca, Acámbaro, Guanajuato, Valladolid y Guadalajara. Por ese entonces nuestro personaje, Francisco Severo Maldonado, tenía unos treinta y cinco años, era ya licenciado y doctor en Teología, se había ordenado sacerdote y ocupaba el curato de Mascota (Jalisco). Tan pronto como se enteró de que las fuerzas de Hidalgo habían ocupado Guadalajara, decidió viajar a la ciudad para intentar reunirse con el Padre de la Patria con la intención de, como diríamos hoy, “venderle un proyecto”. ¿Cuál era este? Imprimir un periódico que sirviera para propagar las ideas de los insurgentes y atraer adeptos a su causa.

Las pláticas entre ambos rindieron frutos y para el 20 de diciembre de 1810 ya se estaba imprimiendo, a cargo del mismo Severo Maldonado, el primer periódico independentista: El Despertador Americano. Correo Político Económico de Guadalaxara. En los únicos siete números que aparecieron se hizo una férrea defensa de la lucha insurgente. La publicación tuvo un enorme éxito, con un tiraje de mil quinientos ejemplares por número. Hay que considerar que su difusión no sólo se limitó a los ejemplares en papel, estos periódicos generalmente se leían en voz alta entre un grupo de personas por lo que su contenido seguro llegó a un público amplísimo gracias a la labor de Severo Maldonado. José María Luis Mora dijo sobre él: “hombre de vasta lectura, de no vulgar capacidad, excesivamente extravagante, y de una arrogancia y presunción inauditas, fue el escritor más notable que patrocinó por entonces la causa de la insurrección”.

Pero, como todos los que hemos padecido la historia patria sabemos, los triunfos insurgentes pronto fueron revertidos. Los realistas retomaron Guadalajara después de haber triunfado en la batalla de Puente Calderón en enero de 1811. Una vez emplazadas, las autoridades realistas allanaron la imprenta en donde se publicaba El Despertador Americano e iniciaron un proceso contra de aquellos de quienes dependía su publicación.

Hasta este punto, la narración de los hechos es perfectamente coherente. Un cura se reúne con el jefe insurgente para proponerle crear periódico con un objetivo propagandístico. Aparecen varios números y tienen una importante difusión. Los enemigos toman la ciudad en donde se imprime e inician un proceso en contra de él. Si hubiera terminado de esta forma hubiera sido un auténtica historia heroica. Sin embargo, éste no fue el final de Severo Maldonado, ni tampoco de esta historia.

Apenas cuatro meses después de que se publicara el último número de El Despertador Americano, Moreno Severo comenzó a redactar un nuevo periódico: El Telégrafo de Guadalaxara. Pequeño detalle: el periódico que ahora editaba este antiguo colaborador de la causa insurgente era realista y abiertamente anti independentista. En sus páginas se atacaba a Hidalgo y a sus compañeros, e intentaba desprestigiar su luchaCarlos María Bustamante, defensor de la causa independentista, escribió al respecto: “una pluma hermosa se consagró á desengañar á los pueblos de América; mas ¡oh dolor! por una de aquellas aberraciones del espíritu humano, esta misma mano se tornó después en persuadir todo lo contrario de lo que había escrito”.

¿Qué llevó a Severo Maldonado a publicar dos periódicos con ideologías literalmente opuestas con menos de medio año de distancia entre sí? Podemos aventurar algunas hipótesis. Fue obligado por los realistas. Era un realista que había sido obligado por los insurgentes a apoyarlos. El miedo a las represalias por haber redactado El Despertador Americano lo llevaron a publicar un periódico realista. Simplemente decidió traicionar la causa insurgente. Se dejó sobornar por los realistas. Fue un “oportunista” que apoyaba a quien por el momento fuera ganando. Fue un infiltrado realista entre los insurgentes o un insurgente infiltrado entre los realistas. Tuvo una transformación ideológica radical. ¿Alguna otra hipótesis?

 

Todos los números de El Despertador Americano pueden ser consultados:

Número 1.

Número 2.

Número 3.

Número 4.

Número 5.

Número 6.

Número 7.

Para los que prefieran el papel, les recomendamos la edición:

El Despertador Americano. Prólogo de Alfredo Ávila. México: Conaculta, 2010.

 

Algunos números de El Telégrafo de Gudalaxara pueden leerse:

3 de Junio 1811.

10 de Junio 1811.

27 de Mayo 1811.