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La historia de la ciencia está aderezada por innumerables anécdotas y leyendas que le dan forma y –para seguir con la metáfora– sabor. Este hecho es particularmente visible en el caso de los momentos de ruptura epistemológica (a decir de Kuhn) en los cuales un paradigma cede lugar a uno nuevo. Alrededor de los llamados descubrimientos científicos se construyen historias que les dan fuerza y les permiten ser instaurados como puntos nodales dentro del acontecer científico.

Un ejemplo magnífico es el relato que envuelve la Ley de gravitación universal formulada por Isaac Newton en su Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Se cuenta que Newton estaba en su jardín cuando vio caer una manzana (algunas versiones dicen que cayó sobre su cabeza) y pensó para sí mismo: “¿por qué esa manzana debe caer siempre perpendicularmente al suelo? ¿Por qué no debe ir hacia los lados o hacia arriba, sino constantemente al centro de la Tierra?”. Fue así que se le ocurrió la noción de gravedad.

Esta versión de la historia es de William Stukeley, un amigo cercano de Newton, a quien supuestamente éste le contó la historia (esta en el manuscrito de su obra Memoirs of Sir Isaac Newton’s life, el cual fue recientemente digitalizado por The Royal Society). Muchos la han contado, y otros más la han calificado de falsa. En realidad, poco importa si realmente sucedió; relatos como el del manzano de Newton tienen una serie de funciones fundamentales. Por un lado, sirven para estructurar la historia del desarrollo científico y establecer sus momentos fundantes. Además, su fuerza es tal que permiten traspasar las fronteras del reducido mundo de los científicos. ¿A cuántos no nos viene a la mente el incidente de la manzana cuando se habla de la Ley de gravitación universal?

La anécdota entorno al planteamiento de Newton es tan popular que a un costado de la puerta principal del Trinity College de la Universidad de Cambridge, debajo de la ventana del cuarto en donde Newton vivió y escribió sus Principia…, se conserva un supuesto descendiente del manzano que lo inspiró para formular su más famosa teoría.

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Estípula

El descendiente del manzano no es el objeto referente a Newton más valioso que posee el Trinity College. En su biblioteca, se encuentra la copia personal de Newton de la primer edición (1687) de su Philosophiae Naturalis Principia Mathematica con anotaciones de su puño y letra. No hace falta viajar a Cambridge para verla, se puede ver completa aquí.