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Además de ser conocido por su contribución en torno al conflicto social, el sociólogo estadounidense Randall Collins también es afamado por su libro Sociología de las filosofías. Una teoría global del cambio intelectual, un tabique de unas mil y pico de páginas en el cual analiza las relaciones de filósofos tanto occidentales como orientales a lo largo de dos mil años y propone una compleja teoría sociológica en torno a la vida intelectual.

La idea general de la obra ha sido criticada y refutada en varias ocasiones (como terminan siéndolo todas las teorías con pretensiones totalizantes), pero Collins ha derivado de ella una serie de planteamientos particulares que son enormemente propositivos. Un ejemplo de esto es su explicación acerca de la aspereza en las disputas intelectuales. ¿Por qué hay conflictos intelectuales ásperos y hostiles? ¿No debería ser el mundo intelectual un espacio de tolerancia y de respetuoso intercambio de ideas?

En primer lugar, hay que decir que para Collins la creatividad intelectual es impulsada por el conflicto. Las nuevas ideas nunca aparecen espontáneamente sino siempre en oposición a otras. El conflicto puede darse de manera vertical (contra los pensadores del pasado o los maestros) y de manera horizontal (contra los contemporáneos), pero siempre es el motor de la creación de posiciones intelectuales. Siguiendo este planteamiento, el conflicto en el mundo intelectual es inerradicable debido a que es aquello que le da energía y dinamismo.

Collins plantea que el conflicto está estructurado por medio de una ley (a la cual él bautizó la “ley de los números pequeños”) que limita el número de las posiciones intelectuales que pueden mantenerse en conflicto en un determinado espacio. En su libro Sociología de las filosofías… da evidencia empírica de que a lo largo de la historia intelectual de Oriente y Occidente el número de posiciones intelectuales sobresalientes existentes en un mismo momento y lugar siempre oscila entre tres y seis. Nunca más de seis y rara vez menos de tres. Si alguna posición desaparece, nuevas serán generadas para ocupar su lugar. Si simplemente hay una, otra surgirá para enfrentársele. Si hay solamente dos, una tercera aparecerá generalmente a manera de síntesis. Si comienzan a surgir varias, inevitablemente algunas terminarán siendo relegadas o incorporadas por otra. Bajo este planteamiento, el mundo intelectual se muestra como un espacio marcado por constantes pugnas para ocupar los espacios limitados de una posición intelectual establecida.

Pero, volvamos a la pregunta inicial: ¿por qué hay veces en que este conflicto se da manera áspera? Según Collins, debido al hecho de que el conflicto intelectual funciona bajo la “ley de los números pequeños”, siempre habrá posiciones que, aún cuando contengan ideas valiosas y novedosas, queden relegadas y opacadas por otras. Esto hace que los intelectuales relegados a la periferia generalmente manifiesten sentimientos de amargura al respecto y recurran a la violencia verbal y a la hostilidad cuando se enfrentan intelectualmente a sus oponentes. Un ejemplo que da Collins de este tipo de personajes es Schopenhauer, quien nunca ocupó un espacio de atención en vida aún cuando sus ideas eran enormemente valiosas.

Es difícil aceptar del todo la propuesta de Collins. Es demasiado sociológica. Nos resistimos a aceptar que haya leyes, por más simples que sean, que rijan aspectos sociales, en especial uno tan dinámico como el de las ideas. Sin embargo, creemos que, por ejemplo, el planteamiento de Collins en torno al conflicto y el papel dentro del mundo intelectual es sumamente sugerente y provocativo: precisamos del conflicto, contra nuestros pares y maestros, para poder generar ideas novedosas. Sin pugnas intelectuales simplemente no habría creatividad. Esta idea, que suena casi a slogan, es valiosa y debería ser rescatada. Otro elemento fundamental subrayado por Collis al cual hay que prestar atención, más allá de la “ley de los números pequeños”, es el hecho de que elementos psicológicos (el resentimiento, la amargura) entran constantemente en juego en la vida intelectual. No podemos acercarnos al mundo de las ideas sin tener en mente que quienes las producen, consumen y transmiten son humanos con psiques complejas y muchas pasiones.

 

Para conocer a fondo la teoría sociológica del mundo intelectual planteada por Collins hay que leer:

Randall Collins. Sociología de las filosofías. Una teoría global del cambio intelectual. (Prólogo de Salvador Giner). Barcelona: Editorial Hacer, 2005

Para buen resumen de su planteamiento, especialmente en torno a la acrimonia en los conflictos entre intelectuales:

Randal Collins. “On the Acrimoniousness of Intellectual Disputes”, en Common Knowledge. Volumen 8, Número 1, Invierno 2002.