¿Cuáles son los límites espaciales del pensamiento sociológico? La pregunta parece inmensa, abruma simplemente pensar todos los elementos a considerar para poder contestarla. Göran Therborn, prominente sociólogo sueco cuyo más reciente libro lleva el modesto título de El Mundo. Una guía para principiantes, propone una respuesta. Es, hay que decirlo, tan ambiciosa como la pregunta misma y en realidad conforma un historia de la sociología como disciplina o, si se prefiere, una historia espacial del pensamiento sociológico.

Los clásicos de la sociología del siglo XIX (Durkheim, Marx, Weber, Comte), aquellos que le dieron coherencia como una disciplina con un método propio y reglas establecidas, pensaban la sociedad en términos universales. No importaba qué tema abordaran, implícitamente pensaban en la humanidad en su conjunto y desde esa perspectiva llevaban acabo su análisis.

Tras la Primera Guerra Mundial hubo un giro hacia lo local. El mundo de la posguerra era un mundo fragmentado, difícil de entender como un todo homogéneo. ¿Cómo pensar la sociedad en su conjunto después de que ésta se había despedazado entre sí? La sociología, cada vez más centrada en los estudios empíricos, abandonó las miradas universales de la sociedad para sustituirlas por visiones locales en las cuales se analizaban ciudades o regiones rurales.

Para mediados del siglo XX la perspectiva había vuelto a cambiar. La sociedad había dejado de verse en términos locales y ahora se veía en términos nacionales. Dicho de otra manera, los límites espaciales del pensamiento sociológico eran los del Estado-nación. ¿Por qué sucedió este cambio? Therborn señala varias posibles causas. El impulso de los estudios sociales para la nación por parte de los gobiernos, cuyo primer gran ejemplo es el reporte encargado en 1929 por el presidente Herbert Hoover para conocer las tendencias sociales de los Estados Unidos. Asimismo, fue fundamental el desarrollo teórico y metodológico de las encuestas, las cuales permitieron realizar estudios representativos de poblaciones de gran tamaño.

A lo largo de las últimas cuatro décadas hemos presenciado una nueva transformación en el pensamiento sociológico. Ahora, la sociedad es vista en términos globales. Esto no quiere decir que la sociología esté meramente interesada por la globalización, sino que su visión en torno a lo social es global. Es importante subrayar que difiere radicalmente de la visión universal, la cual pensaba a la humanidad en su conjunto y en términos generales. Para esta visión global, lo que importa es el mundo como un espacio interconectado en donde no hay un centro privilegiado (para los clásicos era Europa u Occidente) sino una red imbricada de muy diversas relaciones.

Para conocer a fondo el planteamiento de Göran Therborn al respecto:

“At the birth of second century sociology: times of reflexicity, spaces of identity, and nodes of knowledge” en British Journal of Sociology. Volúmen. 51 Número 1 (Enero-marzo. 2000)