Alguien tiene que cuidar a los hombres de letras. En la tradición Cristiana, ese personaje es San Jerónimo. A este santo se le conoce por haber realizado la traducción de la Biblia al latín del hebreo y griego en el siglo IVSin embargo, según cuenta Santiago de la Vorágine en La Leyenda Dorada (mediados del siglo XIII), San Jerónimo no siempre fue adepto a las sagradas escrituras.  Después de un día dedicado a la lectura de Platón –porque eso era lo que disfrutaba leer y no el “libro de los profetas” que no lo entretenía en lo absoluto–  una fuerte fiebre lo sorprendió. Encaminado ya a la muerte, fue llevado a juicio frente a Dios quien le preguntó por su condición. A la respuesta de que era un hombre cristiano, Dios lo increpó: “mientes, eres un Ciceroniano”, le dijo y  lo condenó a  muerte. Los que lo acompañaban pidieron misericordia, y San Jerónimo juró no volver a leer un libro secular a cambio de su vida. Desde entonces se abocó al estudio de los libros sagrados con la  devoción antes destinada a la lectura de “poesía y herejías”. Paradójicamente, así terminó convirtiéndose en patrono de los hombres de letras.

Las representaciones de este santo han sido constantes a lo largo de la historia del arte. Acompañamos este post con lo que lo inspiró: una serie de imágenes de San Jerónimo pintadas en los siglos XVI y XVII.

 

Caravaggio. San Jerónimo escribiendo. 1605.

Bassano_St-Jerome_Venise400

Jacopo Bassano. San Jerónimo. 1556.

 

Marinus_Claesz._van_Reymerswaele_002

Marinus van Reymerswale. San Jerónimo en su estudio. 1541.

 

jerome_a

José de Ribera. San Jerónimo y el ángel. 1626.

Titien_St-Jerome_Madrid400

Tiziano. San Jerónimo penitente. c. 1575.