Se nos olvida frecuentemente que el canon literario e intelectual es propenso a múltiples lecturas, interpretaciones y apropiaciones. De hecho, cada generación se posiciona de manera diferente hacia la tradición y, al hacerlo, la reinventa y se inventa. En México, esto es especialmente evidente en el caso de Octavio Paz. Bien dice José Antonio Aguilar que “se podría trazar una genealogía de los encuentros y desencuentros de varias generaciones de intelectuales mexicanos con la figura de Octavio Paz.” Ahora que conmemoramos los cien años de su natalicio, vale la pena preguntarnos: ¿cuál es la actitud hacia Paz y su obra de todos los que nacimos lo suficientemente tarde como para no haberlo conocido? ¿Cuál debería ser nuestro Octavio Paz? ¿Qué posición tendríamos que mantener frente a él?

Durante su vida, Octavio Paz tuvo una enorme injerencia en la vida pública mexicana. No solamente incidió mediante su obra literaria, sino también mediante los proyectos editoriales que encabezó. Así, se convirtió en la figura central del mundo cultural de nuestro país durante la segunda mitad del siglo XX. De algún modo, era imposible no tener que ver con él: se le criticaba o alababa, pero no podía ser ignorado. Frente a esto, surgieron las más frenéticas visiones maniqueas en torno a su persona, y llegó el momento fatídico en el que la lectura de su obra comenzó a estar mediada por las más furibundas pasiones.

Los que nacimos pocos años antes de la muerte de Paz y no pudimos conocerlo gozamos de una enorme ventaja: poder relacionarnos con él y su obra manteniendo una sana distancia. Al no haber sido jamás sus contemporáneos podemos abandonar la pléyade de pasiones que su presencia causaba y tener una posición menos vehemente frente a su personaje. Recientemente, Daniel Saldaña París apuntaba acerca de Paz: “No es mi gran enemigo, eso seguro. Creo que para las generaciones más jóvenes es solamente un autor más con el cual discutir y al cual leer. Creo también, ciertamente, que esta distancia –en la cual no predomina ni el rechazo pueril de los infrarrealistas ni la adhesión devota y sin matices– es un lugar privilegiado para leerlo críticamente. Por eso no envidio a los que lo conocieron ni a los que combatieron su feudo.”

Saldaña París lo enuncia claramente: los que no fuimos contemporáneos de Paz en realidad tenemos una posición privilegiada. Podemos dejar de lado las nociones iracundas sobre él y entablar una lectura de su obra sin ataduras. Esto es complicado, en tanto las pasiones siguen vivas y encarnadas en quienes sí fueron sus contemporáneos. Sin embargo, para darle su lugar a Paz –partiendo de que ya lo tiene y esperando que siga teniéndolo­– no hay mejor propuesta que regresar a la lectura directa de su obra. Hacer esto implicaría confrontarnos directamente con sus ideas, contextualizarlas en un tiempo del que no fuimos testigos y adoptarlas desde el privilegio del presente. En pocas palabras: nuestro Octavio Paz debe ser el de su obra, leída sin aquellos ímpetus que enturbiaban la visión de quienes vivieron mientras que él lo hizo.

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3 comentarios en “Nuestro Octavio Paz

  1. La vida culturaL de Mexico desde la epoca de la independencia ha planteado como cuestion decisiva definir la identidad de la cultura misma, como propia, y definir la identidad del mexicano, como propia. Estas dos cuestiones aun no resueltas, determinan la posicion de los intelectuales o del publico frente a la obra del maestro Paz;otro factor que siempre ha estado presente, desde la independencia, es la relacion entre los intelectuales y el poder politico. Frente a la ausencia de un proyecto («Destino Manifiesto» dicen los norteamericanos)de pais que nunca se ha diseñado, y menos aun se ha tratado de construir, los grupos de intelectuales se manejan a su mejor entender y elaboran criticas de acuerdo a sus particulares intereses individuales o de grupo. Esa es la lectura que se hace de Octavio Paz. Paz mismo nunca atino a perfilar lo que seria un proyecto o modelo de destino manifiesto, como muchos intelectuales ceria que nuestro perfil cultural y social tendria que ser producto de nuestra idiosincracia, pero es algo que en ausencia de una «clase dirigente» (si hay una clase gobernante)que le diera unidad a la sociedad mexicana, nunca se ha conformado un proyecto social integral; las clases gobernantes aben lo que quieren $ pero nunca han asumido un compromiso de construir una destino para una sociedad como la mexicana: prefieren seguir viviendo como grupos aristocraticos, despegados de la plebe, en esas condiciones ¿se ha pensado en la construccion de una destino y una cultura comunes?

  2. Octavio fue además de todo uno de los grandes pensadores del siglo XX. El que nos dejó la reflexión para que analicemos sobre las rebeliones, las revoluciones y las revueltas. Esto que ahora es el mundo. Atte.

  3. Ni ventaja ni privilegio no haber conocido ni ser contemporaneo de Octavio Paz! eh? niños!! Los jovenes que se jacten de esto, evidencian su joven y poca disposicion de conocer, y mucho menos, especializarse en el contenido y obra de UN GRANDE DE LA LITERATURA! Lamento a los tristes redactores de esta nota, que no hayan dedicado mas tiempo para conocer LA OBRA DE PAZ, antes de estarse «felicitando, por no haberlo conocido» Uff! que desatino! Pero asi la ignorancia de la gente, sin embargo, estan a tiempo para que desarrollen algun habito de lectura y LEAN BIEN ANTES DE ESCRIBIR! LOS INVITO A SALIR DE SU «DESCONOCIMIENTO» Y A QUE CONOZCAN DE VERDAD Y MAS DE CERCA, LA OBRA DE UN GRAN INTELECTUAL QUE NOS DIO MUCHO EN SU VIDA Y AUN DESPUES! LEANLO Y COMENTEN SOBRE SUS OBRAS! PORQUE HASTA AHORITA, SOLO ESTAN VANAGLORIANDOSE DE NO HABER CONOCIDO A UN TIPO LLAMADO OCTAVIO Y APELLIDADO PAZ. NO ENCONTRE CONTENIDO NI SUBSTANCIA EN SU PUBLICACION JOVENES.. QUE TRISTE! Pobres mentes las suyas, que nos orillan a leer pobres e insensibles comments suyos. Que clase de absurdo promover una «objetividad» de alguien que lamentablemente no conocieron, pobres redactores de esta nota, como se les nota que NO HAN LEIDO A OCTAVIO PAZ! y con que irresponsabilidad se atreven a escribir de esa forma. PAZ REPRESENTA EL LEGADO DE UNA MENTE MARAVILLOSA QUE SIEMPRE SERA NECESARIO SEGUIR CONOCIENDO!! No se equivoquen chiquillos! me acaban de demostrar que es una cosa lamentable toparme con escritos como los de ustedes, porque ahora, Yo soy, la que hubiera deseado que ustedes no fueran de mi epoca!

    GRACIAS OCTAVIO PAZ POR TU GRAN LEGADO Y ENSEÑANZAS!
    PAZ!

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