Nietzsche y su bola de escribir

Roger Bartra, en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua, rescató la siguiente historia:

En 1881 Nietzsche se encontraba en Génova enfermo y su vista le fallaba. Le costaba mucho leer y escribir, pues sus ojos no enfocaban bien. Para poder seguir trabajando compró un curioso artefacto, la llamada bola de escribir Malling-Hansen, inventada y fabricada en Copenhague. Se trataba de una especie de esfera con cincuenta y dos teclas dispuestas en forma concéntrica, un diseño concebido para escribir a gran velocidad. Debajo de las teclas se colocaba una bandeja para el papel, la cual se movía un espacio cada vez que se apretaba una tecla. Nietzsche se acostumbró muy pronto a escribir con esta máquina. Estaba tan contento que incluso escribió un poema a la bola de escribir. Pero al cabo de un tiempo un amigo le hizo notar que el artefacto tenía una ligera influencia en su obra: ahora su prosa era más telegráfica y apretada. Su amigo, el compositor Heinrich Köselitz, le comentó que los instrumentos para escribir y el papel tenían un efecto en sus composiciones. Nietzsche le contestó en una carta que la bola de escribir “participaba –cito literalmente– en la formación de sus pensamientos.

Con esta anécdota Roger Bartra ilustró lo que ha venido planteando en sus últimos libros (Antropología del cerebro, Cerebro y libertad, Anthropology of the Brain: Consciousness, Culture, and Free Will ): la conciencia humana no es algo que se encuentre exclusivamente dentro del cerebro, sino que se extiende más allá de él por medio de complejos sistemas simbólicos –de un exocerebro. Volviendo a Nietzsche: la bola de escribir Malling-Hansen funcionaba como una prótesis de su conciencia, prolongaba y, sobre todo, modificaba sus procesos mentales.

¿Se habrá transformado el cómo y qué escribimos a causa de los procesadores de texto de las computadoras? ¿Las tecnologías afectan las prácticas de escritura y lo escrito? ¿Cambia algo en nuestra escritura si usamos una cuña y una tableta de arcilla, una pluma fuente y papel, una Remington o una Macbook?

bolita
www.malling-hansen.org

 

Aquí puede verse el video completo de la ceremonia de ingreso de Roger Bartra a la AML. La cita corresponde al minuto 28 y siguientes.

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Publicado en: General

6 comentarios en “Nietzsche y su bola de escribir

  1. Creo que en principio definitivamente afecta.
    Hay que ver en primer lugar qué tanto se está habituado a la escritura manuscrita y qué tanto a la mecánica. Éstas serían las dos grandes diferencias, pues no crea que haya aún quien escriba con cuña y no le veo mucha diferencia entre el teclado de una pc y una máquina de escribir, pues se usa el teclado QWERTY (primeras cinco letras del teclado y que le da nombre a ese teclado). Donde sí habría diferencia, sería en un teclado de i-pone.
    El proceso de escritura manuscrita me parece más personal, como que se va acariciando el papel con la pluma (ya me puse poético), mientras que el mecánico requiere de una mayor atención de precisión para no cometer errores. Claro, esto lo digo porque yo escribí durante mucho tiempo a mano. muy probablemente las nuevas generaciones que están más habituadas a los teclados pensarán diferente.

  2. Estupendo artículo! Gracias! Soy traductora y correctora de estilo y puedo asegurar, conforme a mi experiencia personal, que «las tecnologías afectan las prácticas de escritura y lo escrito». Saludos!

  3. Muy buena nota, la escritura en ordenador siempre se vuelve algo infinitamente perfectible a diferencia de la esctitura a mano o en maquina de escribir, eso a mi parecer ya es demasiado.

  4. Esta comprobado que el escribir a mano estimula áreas del cerebro que no se estimulan con los medios mecánicos. Entre otras cosas, lo escrito a mano se recuerda mejor que lo escrito usando teclados. Algo parecido sucede con la lectura. El libro permite y requiere mayor profundidad de lectura. La pantalla conduce a la divagación y falta de foco. Ver, entre otros. The Tyranny of the Moment.

  5. Se trata, en fin, de las prácticas humanas de escritura, las cuales poseen una materialidad –trátese de la bola de NIetzsche, la pluma de ganso o un teléfono celular. Esta interesante interacción entre la mente, el cuerpo y la cultura material tiene una gran historia tras de sí y me parece que no es necesario postular la existencia de un «exocerebro» para hablar de todo ello. La respuesta a las preguntas que plantea este texto es invariablemente «sí»; lo interesante es dar con los «cómos» y los efectos de todo ello.

  6. Indiscutiblemente hay diferencias entre las varias formas de escribir y leer. Las actuales generaciones por ejemplo les cuesta trabajo escribir manualmente sin faltas de ortografía y una optima redacción (la autocorrección e incluso el copy – page sustituye muchas habilidades ), leer con mayor aprehensión y comprensión sino se tiene físicamente un texto (por aquello de subrayar, poner notas sobre el papel, etc). Incluso las personalidades son muy disímbolas entre quienes leen y escriben mas frecuentemente de quienes no lo hacen, sea la forma que sea. El por ello que las sociedades como la de nuestro país tengamos que cargar con el lastre de soportar personajes analfabetas y estúpidos como lo son los gobernantes.

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